Pucho López y Raíces Nuevas

Pucho López:

Raíces Nuevas y una olvidada grabación

Nota original escrita por  Alexis Castañeda Pérez de Alejo  con  una entrevista guitarrista  Roberto Pérez Elesgaray 

Edición de Toni Basanta en Richmond, Vermont,  EUA

Roberto

PUCHO LOPEZ  fue uno de esos genios raros y silvestres que en contadas ocasiones surgen en el panorama espiritual cubano.

Nació de una familia  dotada para la música y bebió, desde muy pequeño, toda esa herencia. Cuando apenas era un adolescente ya sobresalía en el ámbito musical de la provincia de Santa Clara  era conocido por su genialidad y rápida superación.

En 1974, con solo 18 años, es miembro del entonces muy popular grupo Los Fakires y viaja por Alemania, Bulgaria, Checoeslovaquia y la antigua Union Soviética

Llamado al Servicio Militar al año siguiente, integra la Banda del Ejército en Matanzas, donde además, logró atraer a otros músicos, formar una agrupación y desde allí despuntar como creador musical.

Sin dudas, su obra maestra fue el adiestramiento  que logró con el Grupo Raíces Nuevas una vez que entra en el mismo, hasta convertirlo en una agrupación Jazzística de Concierto, a la que muchos conocedores ubican como entre las mejores de Cuba en todos los tiempos, no muy lejos de las alturas y luces de Irakere, pero con particularidades fenomenales que la distinguían.

A pesar de los éxitos de la agrupación en los Festivales  Jazz Plaza de La Habana, donde provocaba el asombro de los músicos visitantes, críticos y del público en general, Raíces Nuevas nunca pudo profetizar en su tierra :SANTA  CLARA.

Su maestría y triunfos fueron subvalorados u obviados por las autoridades culturales de entonces, que la condenaron a ser una Orquesta Bailable más para llenar Carteleras carnavalescas y planes de programas menores; sin darle la oportunidad ni el lugar que se merecía como una agrupación de lujo para su natal provincia de Las Villas y para el país.

WILLIE CONOVER HOST OF THE VOICE OF THE AMERICAS

Uno de los momentos cumbres de su entrecortada existencia fue  la grabación realizada en 1982 por un grupo de productores norteamericanos para el mundialmente célebre espacio La Hora del Jazz, de la Voz de los Estados Unidos, en una época en que los contactos con creadores y promotores norteamericanos eran sumamente restringidos y la mención de esa emisora en nuestro país era como poner las manos sobre el fuego.

Sobre Pucho López, Raíces Nuevas y esta casi “desconocida grabación”, nos recuerda ahora uno de sus mejores amigos y más cercano compañero de alegrías y avatares de aquellos años, el guitarrista, compositor y arreglista Roberto Pérez Elesgaray.

PLACETAS

R.P.E. “Conocí a Pucho en 1965 cuando todavía era un niño, sus condiciones de vida eran muy precarias, humildes. Estaba yo en la Banda del Ejército y fuimos a tocar a un entierro en Fomento. Con nosotros tocaba Silvio, su hermano, muy buen músico también. Ese día, al pasar por Placetas, Silvio quiso llegar a su casa para recoger algo y allí pude conocer también a Sixto, el padre de ellos, otro músico genial.

“Sixto había aprendido a tocar el piano de manera autodidacta, su esposa trabajaba de criada en una casa de gente rica y ella pedía prestados los libros de piano a las niñas de la casa, luego Sixto copiaba y ella los devolvía. Así, de esa forma aprendió música, lo hacía como un Maestro, sobre todo el Jazz, algo increíble. A todos ellos les gustaba el Jazz y la música norteamericana en general, el padre tocaba todos esos temas clásicos preciosos.

“En Placetas se tocaba mucho Jazz, allí estaba uno de los mejores pianistas de JAZZ  de esta provincia y de Cuba, Omar Brito.

Yo era muy jovencito y ya bailaba con la música de Omar en el Cabaret Venecia de Santa Clara, a veces iba a escucharlo nada más. Había esa tradición en Placetas; existió incluso una orquesta llamada Hermanos Brito.  Él estuvo tocando hasta hace muy poco, ya muy viejito, en Las Vegas.

“Sixto López – el padre de Silvio y Pucho aprendió a tocar el  Tres por una razón económica práctica. Su agrupación se presentaba en fiestas y bailes en Placetas, pero casi nunca había piano y Sixto no podía cobrar; entonces aprende y lo mismo que tenía que hacer con el  Piano pues lo hacía con el Tres.

“Otra cosa que nos dice de su capacidad musical es que la gente le pedía arreglos de cualquier número que estaba sonando en ese momento.

Sixto decía:  ¿En qué Victrola está?

Enterado del lugar donde se hallaba, iba con una peseta de 25 centavos que le permitía escuchar la composición 5 o 6  veces, se sentaba en cualquier mesa y enseguida estaba el arreglo hecho.

“Cuando Pucho salió del ejército, vino a trabajar con nosotros.

Es en esos momentos en que comienza a dirigir Raíces Nuevas y hacía aquellos arreglos magistrales. Su casa, la de sus padres, donde él vivía, estaba derrumbada producto de un ciclón que pasó cerca. La familia fue reubicada en una escogida de tabaco, las divisiones entre los distintos núcleos familiares eran de cartones y sábanas.

“Pero todos esos arreglos colosales para los Festivales  Jazz Plaza, el mismo famoso “Concierto por Granada”, fueron hechos en esas condiciones: por un lado un programa campesino, por otro música mexicana, noticias por allá, gritería por acá; pero él lo tenía todo en la mente. Finalmente le dieron una casita a la salida para Zulueta.

“PUCHO LOPEZ  era un monstruo, el músico más grande que ha dado esta provincia: integral, completo, sin límite. Tocaba bien el saxofón, la flauta, la trompeta sin boquilla, en la guitarra era descomunal y un arreglista sin par. Además, estaba muy bien preparado culturalmente.

“Ahora yo veo como muchos músicos jóvenes no saben leer música a primera vista, Pucho era capaz de leer el piano a primera vista, a dos pentagramas, y con visión solo en uno de los ojos porque tenía el otro dañado.

“Pucho era muy desorganizado, eso que llamamos un rega′o”.

R.P.E.”Cuando estaba en Los Fakires faltaba a los ensayos. En ocasiones el carnaval esperando y no aparecía; Esteban Riego, el director, se encolerizaba, montaba en el carro con Ricardo Medero, otro integrante, y se iban para Placetas a buscarlo,  y muchas veces lo encontraron jugando bolas.

Si Pucho veía a Esteban muy encabrona′o le decía que esa noche sin falta estaba en Santa Clara; y en el trayecto hacía dos o tres arreglos maravillosos, como él sabía hacerlos, y a Esteban no le quedaba otro remedio que reconocerlo.

RAÍCES NUEVAS

“Raíces Nuevas se creó en 1976 para hacer música bailable, que era lo que se usaba y se pedía más en esa época, aunque siempre se intentaba hacer algo de Jazz. Esto fue hasta que entró Pucho y el sonido del Grupo dio un cambio radical, en conjunto se priorizaron  estas nuevas ideas y sucedieron esas cosas maravillosas que hoy son historia.

“El grupo grabó por primera vez en el año 1979; entonces no existía el Instituto Cubano de la Música, sino una dirección de música del Ministerio de Cultura.

María Ruíz era la directora y fue la que dijo: ‛A Raíces Nuevas tienen que grabarle’,y nos mandaron para Santiago de Cuba. Ella nos buscó un productor muy bueno, Franklin Nola; estuvimos como quince días y grabamos un Long Playing.

“En los estudios de  Santiago  había una serie de equipos e instrumentos que no se habían utilizado nunca, hasta sintetizadores. Enseguida que llegamos, Pucho se puso a tocar y a registrar, y con esa genialidad que tenía pronto supo cómo era todo.

El Long Playing que grabamos se llamó El bombín de Barreto, por un arreglo que Pucho había hecho tiempos atrás al clásico danzón estando en la Banda del Ejército en Matanzas.

En el Ejército, Pucho tenía también un grupo musical, siempre a su lado se reunían músicos y gente interesada en la música. Se convocó un concurso por la UNEAC y Pucho gana con ese arreglo de El bombín de Barreto.

“Así seguimos, con altas y bajas, azocados por las incomprensiones y la absurda programación de la provincia. Pero en 1982 vamos a La Habana, a la Casa de Cultura de Plaza que cumplía un aniversario más de fundada y nos incluyeron en la programación, teníamos muy buenas relaciones con esa institución a partir de nuestras presentaciones en los Festivales de Jazz.

EN LA VOZ DE LOS EE.UU

“Ocurrió algo, que fue pura casualidad pues el viaje era de ida y vuelta; pero coincidió que en esos días había venido a Cuba un grupo de productores independientes, musicólogos y etnomusicólogos norteamericanos. Ellos habían hecho las gestiones para venir porque querían grabar precisamente a Raíces Nuevas. Ya tenían grabaciones de Arturo Sandoval e Irakere, pero  conocian del grupo nuestro por otros jazzistas norteamericanos, que habían estado en festivales anteriores y querían tener grabaciones de nosotros.

“Insisto que nos ayudó la casualidad. Los norteamericanos vinieron a través del ICRT, (Instituito Cubano de Radio y Television)  y lo que se le ocurrió a ese organismo fue mandarlos para Oriente; pero la persona que estaba encargada de atenderlos sabía que nosotros estábamos en La Habana para la actividad en la Casa de Cultura de Plaza, y se movilizó rápido y nos avisó.

Le dijimos que no podíamos, que teníamos que regresar ese día, pero ella insistió en que los norteamericanos estaban muy interesados. Tuvimos que llamar a Santa Clara y pedir permiso a la empresa para dejar la guagua un día más en la capital; muchos no tenían donde quedarse y durmieron en la propia guagua.

“La grabación se hizo en el Estudio-Teatro de la emisora  Radio Progreso. Llegamos temprano y comenzamos a armar el grupo y las condiciones para grabar. Cuando ya todo estaba listo los norteamericanos todavía no habían llegado de Oriente, venían en un vuelo que llegaba a las seis de la tarde. Entraron al estudio ya cerca de las siete, venían muy agotados; pero cuando nosotros empezamos a sonar se fueron animando, poniéndose eufóricos, y terminaron subiéndose en los asientos como enloquecidos.

“Uno de ellos, el etnomusicólogo Karl Signar, el más representativo de todos, se quedó mucho tiempo hablando con Pucho. Le hizo una entrevista larga, Pucho hablaba el inglés tan bien como el norteamericano, incluso en cuestiones técnicas musicales; también habló con todos nosotros. Quedaron muy complacidos y, por vía telefónica, enviaron la señal de la grabación para los  EE.UU. Antes de irse nos desearon suerte y nos dijeron que de seguro nos veríamos en Norteamérica o aquí en CUBA otra vez.

“Nos quedamos con aquel embullo y los meses fueron pasando, hasta que un día de junio del 83 nos llama Armando Romeu desde La Habana :

Oí la programación de la Hora del Jazz de Willis Conover en la Voz de los EE.UU  y a ustedes lo ponen el día 21″.

Esta era una transmisión que oía mucha gente, era el programa de Jazz más escuchado en el mundo, salía en tres horarios diferentes un mismo día. Willis Conover era un comentarista muy conocedor y popular. Esa semana estaba dedicada al Jazz en Cuba, con Arturo Sandoval, Irakere y nosotros  RAICES NUEVAS.

“Estábamos en pleno carnaval y teníamos que trabajar, pedimos autorización para no tocar ese día y poder grabar el programa; pero no nos dieron permiso y nos colocaron en el municipio de Santo Domingo. El programador de allí fue más condescendiente y nos puso a tocar cerca de las dos de la madrugada. Estuvimos en el escenario hasta cerca de las seis, pero pudimos grabar el programa en una grabadora pequeña de casete que yo tenía y que alcanzaba la onda corta.

“El comentarista comenzó el programa anunciando el Nuevo Jazz Cubano,  música hecha en la nueva era de Cuba y reportado desde Cuba, que podría escucharse por primera vez en cualquier parte del mundo. Ahí se oye en la grabación cuando dice:

W.C. :”Estoy muy impresionado con este grupo y el mundo debe conocer su música, me siento muy orgulloso de poder ponerla para que la escuche todo el mundo y no solo los cubanos”. Insiste en la figura de Pucho, a quien considera el líder indiscutible de la agrupación y persona conocida ya internacionalmente.

“Destaca sobre todo los temas Blues para Jimmy Smith” y  “Uno más qué más da”, de la autoría de Pucho. En este último tema subraya sobre todo el saxo tenor, las trompetas y un solo de drums extendido.

“Ya en el mismo final de Uno más qué más da el solo es difícil de creer, suena como una voz femenina, pero no, es el que toca el trombón que está cantando con voz de e falsete, continúa con voz normal, escuchamos después unos trombones altos, y si escuchas muy bien estarás viendo al trombón cantando y a la vez tocando.

Esto es un solo magnífico y todo sucede a una velocidad tremenda. Esta idea de cantar a la vez de tocar el trombón es de un trombonista alemán. Es posible que Carlos Álvarez —trombón de Raíces Nuevas— haya escuchado sobre él. Es la voz y el sonido del trombón combinados para producir lo que se le llama un tercer tono.

“HOY  podemos afirmar que los cubanos no están aislados por completo, ellos saben lo que pasa en el mundo, conocen, y es evidente lo que saben de música”.

“Reitera que es una actuación formidable. Sobre todo porque no había una audiencia real, era gente en el estudio, todos muy excitados. Todos estábamos sentados en el estudio y brincamos y gritamos, de arriba hacia abajo, era para nosotros tan hermoso, excelente”.

“WILLIS CONOVER  concluía el programa diciendo que estaba muy agradecido a Karl Signar por haberle permitido traer a la Voz de las Américas a Raíces Nuevas y fuera  escuchado por el resto del mundo. También muy contento porque Radio Progreso hubiera prestado su Estudio 1 para grabar a esa agrupación, poder escucharlo y dejarlo escuchar a los demás.

“Espero ver y escuchar otra vez a Raíces Nuevas en La Habana, en Washington, en New York o en Brasil. Estoy muy deseoso de que eso se cumpla y pienso que este grupo es demasiado bueno para mantenerse oculto, que sea posible que ellos puedan viajar, hacer discos y que se escuchen”, terminaba diciendo.

“El grupo participó después en una película, Como la vida misma, basada en la entonces famosa obra del grupo Teatro Escambray, Molinos de viento, y realizó una gira con esta agrupación teatral por diferentes lugares de la capital. Existía el antecedente de que Pucho había hecho el arreglo de la música de la obra cuando fue puesta en escena. En la película sale el grupo tocando.

INCOMPRENSIONES,  BUT PREPARATION MEETS OPPORTUNITIES

“Fuimos una de las dos únicas agrupaciones de provincia invitadas al VI Festival Latino Jazz  Plaza ’85, la otra fue la Banda Todos Estrellas, integrada en su mayoría por músicos de la conocida Orquesta de Música Moderna de Villa Clara; además de otros importantes músicos unidos para la eventualidad, dirigidos por Jesús «Chu» Rodríguez.

“Pucho nos decía que había sido el suceso musical público más importante de los últimos años en Cuba, porque allí se habían presentado grupos extranjeros y cubanos ranqueados en los primeros lugares del mundo, que el nivel de calidad era elevadísimo, y destacarse allí no fue cosa fácil.

“Recuerdo que Raíces Nuevas, y Pucho en particular, recibió el elogio del saxofonista ruso Georgi Garanian, algo que lo llenó de emoción pues sentía gran admiración por él. Incluso, llegó a acompañarlo en una sesión, en el JAZZ PLAZA lo que constituyó la realización de un sueño, nos dijo. Él confiaba en que podríamos convertirnos ya en una agrupación de conciertos nada más.

“Pero el grupo siguió utilizándose, sobre todo, para bailables comunes y corrientes y eso no estaba en nuestros intereses. Todo eso que los norteamericanos dijeron de Raíces Nuevas y que en los Festivales Jazz Plaza fuéramos aclamado no importaba.

Fuimos a Managua a un Festival de Jazz, estuvimos cerca de 15 días por allá; cuando apenas habíamos puesto los pies en Santa Clara nos mandaron para un carnaval en Placetas; Pucho se molestó enormemente, siguió para su casa y no fue a tocar.

Después fuimos a Alemania a un evento importante, y cuando regresamos nos programaron enseguida para los carnavales de un pequeño lugar llamado Carahatas.

“Para nosotros poder ir a los Festivales de Jazz en La Habana y llegar con el nivel que allí nos presentábamos, teníamos que pedir de favor que nos pusieran a acompañar shows en los cabarets, casi siempre era en el Venecia. Entonces, cuando ya teníamos ensayado el show del Cabaret, podíamos dedicarnos a ensayar para el Festival de Jazz; así y todo, cuando llegábamos allá sorprendíamos.

“¿Por qué no nos pusieron en la llamada Unidad Presupuestada?

Se podían haber arreglado las cosas para que la Orquesta de Música Moderna, que ensayaba por la tarde, nos permitiera ensayar por la mañana en su mismo local.

La Directora de Cultura, Úrsula Guerra, pudo hacerlo pero no le interesó. Ante esta situación, Pucho decide dejar el grupo e irse para La Habana. Él me pide que lo siga para tocar con Osvaldo Rodríguez, pero yo tenía mi familia aquí y no quise aventurarme.

“Me mantuve en Raíces Nuevas mientras estuvo Pucho, cuando él se fue pues lo seguí yo… Después tomó la dirección el saxofonista conocido como Pepe el Manco (José Díaz); hasta Amaury Gutiérrez cantó en los últimos tiempos de la agrupación, pero ya no era lo mismo. A finales de los ochenta se desbarató, o mejor dicho, la Dirección de Cultura tuvo la maravillosa idea de disolver el grupo.

ÉPOCA DE ORO

“En 1988, después de una amplia y exótica gira por países asiáticos, Pucho López se establece en La Habana. Pronto se pone al frente de lo que nombró su Pequeña Banda y durante algún tiempo acompaña al intérprete Osvaldo Rodríguez. Realiza otra gira, ahora por varios países europeos, a su regreso crea un estudio de grabaciones. En 1993 un arreglo suyo obtiene premio en el afamado Festival Viña del Mar en Chile .

Pucho y yo siempre nos mantuvimos en contacto y participamos juntos en otros proyectos. En los noventa, estando en la Orquesta Venecia, me responsabilizo con los arreglos de un disco con un popurrít de música cubana que había sido encargado a Pucho por un productor español llamado Minguero, que estuvo aquí en Santa Clara.

Mi trabajo fue adaptar todos esos arreglos realizados por Pucho para la agrupación y grabarlos en la emisora CMHW, siempre bajo su mirada atenta e inteligente. Mi trabajo en específico fue juntarlos con la frecuencia, poner la cuerda de metales en vivo, etc, etc.

“También participé en el disco homenaje a la obra de Los Beatles, Here come  el Son… Songs of The Beatles… with a Cuban twist, grabado entre el 2000 y e 2001; una verdadera maravilla.

La idea inicial fue de Alfredo Álvarez Calderón, productor y documentalista de cine, y algunos ejecutivos de la cadena HBO, pensaron primero hacer un disco con canciones o temas cubanos en su versión original. Luego apareció Ernesto Juan Castellanos y propuso hacer el homenaje a Los Beatles.

“Ahí es donde aparece Pucho, por tener conocimiento de las dos partes. Entonces le trajeron un montón de canciones de los chicos de Liverpool con algunas indicaciones, pero faltaban los vocalistas. Pucho no quiso figuras que vendieran discos de por sí, sino que cantaran en inglés, lo hicieran bien y, sobre todo, que supieran interpretar la obra de Los Beatles y conocieran los ritmos que hay debajo. Nos dimos a la búsqueda y logramos que participaran en él Los Papines, Rojitas, Augusto Enríquez, Coco Freeman, Ramoncitín Veloz, Leo Vera, Polito Ibáñez y la cantante santaclareña Marlén Rodríguez Anido, entre otros.

“Pucho hizo todo el trabajo en computadora, yo hice los arreglos para la orquesta que iba a tocar esta música. Él me dio la nomenclatura de cada número musical y me dijo: ‛Orquéstame eso’. Fui el orquestador de cuerdas y metales; además, lo dirigí en el estudio. Él se fue para La Habana y empezó a grabar las bases; cuando ya tenía casi todas listas, me llamó y me preguntó si ya había hecho todas las orquestaciones; le respondí que sí y entonces me dice que vaya para allá. Una vez juntos pues terminamos el trabajo de grabación del disco.”

ÚLTIMOS AÑOS

Pucho siguió participando en Festivales de Jazz en diferentes lugares del mundo y produciendo discos para importantes artistas, también de distintas partes del orbe.

Entre los cubanos, se destacan cinco logrados con José Manuel Crego «El Greco».

En el Festival Adolfo Guzmán de 2007 obtuvo el primer premio por el arreglo musical del tema Detrás del tilo, del coterráneo Leonardo García, y defendido por otra villaclareña, Vionaika Martínez.

“Como compositor su obra aparece en varias placas de músicos cubanos; otras están recogidas en Ángeles y diablos. Nuevo Jazz Cubano (Bis Music) y Buscando la caja negra (Bis Music  Colección Sésamo); así como en temas para el cine, el ballet y programas de televisión. En los últimos años se mantuvo dirigiendo el grupo acompañante de la cantautora Sara González, sin abandonar sus otros quehaceres musicales.

En agosto de 2012  regreso a Santa Clara para pasar sus ya irreversibles últimos días. Los que lo visitaron, cuentan que en ningún momento perdió ni su humor y ni su fina ironía, ni su inseparable caneca de ron.

El día 15 de septiembre, con solo 56 años de edad, moría en una ciudad a la que quiso pero que nunca lo comprendió ni acogió con los afectos que merecía; una ciudad que aún, lamentablemente, permanece ignorante de su genialidad. Sus restos fueron sepultados en su natal Placetas.

NOTAS

1. Su nombre completo era Víctor López Jorrín.

2. Estudios Siboney. EGREM, 1979.

Agradecimientos a CARLOS EL HUESO JAZZ MESTIZO en LA  HABANA,  CUBA

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