Juan Pin Vilar acerca de Sidney O’Connor

Enviado por el artista cubano Juan Pin Vilar a traves del magico Facebook.

Escrito enteramente suyo.

J.P.V. : “La terrible noticia sobre la bipolaridad de Sidney O’Connor  revela que nadie es inmune al abandono.

Aquella muchacha rapada del clip que nos voló la cabeza, la de los ojos abiertos del planeta mirándonos desde una ciudad desangrada por la guerra, ha vuelto a ser noticia.

Durante la primavera de 1992,  viajé a New York con la excusa de un evento audiovisual pero en realidad había sido raptado por una amiga. Volé escuchando la banda de Rock Supertramp sentado en la primera clase de un boeing de Américan Airlines, en el último vuelo de la noche. Pedí, en inglés, mi primer Jack Daniel’s on the rock y desperté del American Dreams cuando un police me preguntó, en perfecto dominicano:

– ¿Por qué cargas tres cajas de tabaco? – Breakfast in América, le respondí.

Los deshabitados almacenes del puerto me recordaron las calles finales del East Habanero, a las puertas del bar irlandés Sinè, donde descubrí el glamour hippie de Marianne Faithfull usando un caprichoso Cartier en la muñeca mientras decía adiós, dulce, cariñosamente a una amiga.

Encendí un porro haciendo tiempo mientras esperaba a la entrada de la presentación de un libro sobre Cuba.

Como el bar tenía licencia para vender solo una marca de cerveza, el anfitrión nos advirtió que “todo el whisky que se beban es dinero del I.R.A”.

La promoción, inclusive el arte del espacio, giraba alrededor de la maldita marca de cerveza. No era un dibujo, tampoco un escudo familiar, era sencillamente un nombre:

“Pide lo que quieras que aquí lo tenemos”.

Al fondo, sentada debajo del anuncio de los baños de mujeres, descubrí a Sidney O’Connor, flotaba como un globo que no encuentra hendija por donde perderse y huir hacia el infinito.

Era una niña calzada con sandalias de cuero y vestido morado. O’Connor, abrazada a su desamparo pero aun luminosa e inspirada, interpretó canciones antiguas, tan desgarradoras y tristes como su voz anterior, aquella que no vamos a olvidar. Su irlandés sensual e indescifrable, sus profundos ojos me sentaron.

Guardo de ese día la foto en que estamos muy cerca y miramos a cámara, sorprendidos, muertos de risa. Sin adivinar que, lo que parecía iconoclasia, portaba también el lado feo de la historia.

Entonces lo supe. Sidney estaba tan brava con la vida que sufría a mares.

Los ojos se le ponían turbios cuando recordaba, por ejemplo, algún incidente de su infancia. A dos segundos de distancia me confesó que ya no conectaba con la imagen del clip, que había perdido toda inocencia.

“He dormido en la calle y amado desmesuradamente”.

Hice muchos esfuerzos por convencerla de que sería una buena idea tomarse un descanso, llevarla como invitada de honor a mi casa, pero ella nunca se enteró dónde quedaba La Habana.

Hubo una hermosa conexión entre nosotros. Dos horas más tarde,  regresó al escenario, esta vez para cantar standards, cerrando con una versión bluseada de “Nothing compare 2 U” ¡Inolvidable!

No quise despedirme, simplemente me fui. Temprano en la mañana debía viajar a Miami gracias a aquella promoción de Greenhound : Mitad de precio para cubanos “de Cuba”.

No la besé. No me dejó salvarla. Mis límites me frenaron.

Aquella Sidney O’Connor no es la misma que muestra el vídeo que hoy circula por las redes. Una mujer madura, bipolar, suplicante.

Dejo correr una y otra vez la imagen, creo que de algún modo, siempre nos pedía ayuda como cualquier ser atormentado por exceso de filling y talento.

¡ Ay,  los límites ! Cuantos de nosotros fuimos testigos y no logramos arrastrarle hasta una playa del trópico o del Mediterráneo para curarle la tristeza y el abandono.

Yo pude salvar a O’Connor, sin embargo me conformé con una foto suya en mi maleta, enrollada entre mis documentos personales.

Yo pude, todos podemos ayudar, pero hay siempre un límite, un extraño límite que nos paraliza”.

Mi comentario

Me conmueve la lectura,  de este escrito relevante, que es una imagen segura de la vida de una mujer irlandesa a la que todos amamos a traves de la pantalla  de nuestros televisores, y / o a traves de discos, pero  aun mas,  y siempre,  a traves de su version INOLVIDABLE de “Nothing compares to you” original de Prince, a quien tambien lo arruino el abandono.

Gracias a Juan Pin Vilar,

Toni Basanta

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s